En América Latina, el trabajo no remunerado equivale al 21 por ciento del Producto Interno Bruto, de este, las mujeres realizan tres cuartas partes y se estima que ellas dedican 2.5 veces más horas de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres.
Según ONU Mujeres, cada día las mujeres dedican 16 mil millones de horas al trabajo de cuidados no remunerado en todo el mundo. Limpiar, cocinar, acarrear agua, cuidar de infancias y personas de edad son solo algunas de las tareas esenciales y cotidianas que asumen predominantemente las mujeres y niñas.
Aunque es poco visible, en el marco de este 22 de julio, Día Internacional del Trabajo Doméstico, persiste la desigualdad hacia la mujer en el tiempo, esfuerzo y dedicación en este tipo de tareas.
“Cuando el trabajo de cuidados cuenta, las mujeres también. Cuando valoramos esta labor, valoramos a las personas que hacen que el mundo siga funcionando”, precisa la ONU Mujeres.
De acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México del Inegi, en 2024, el valor económico de las labores domésticas y de cuidados que realizó la población de 12 años y más fue de 8 billones de pesos a precios corrientes —es decir, a precios vigentes en el periodo al que se refiere la información—. Esta suma equivalió al 23.9 por ciento del PIB del total de la economía en México.
Según la encuesta de dicho monto, las mujeres contribuyeron con 72.6 por ciento y los hombres, con 27.4 por ciento. En conjunto, las labores domésticas y de cuidados que realizaron las mujeres aportaron 2.7 veces más valor económico que las que desempeñaron los hombres.
De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres, en diciembre de 2019, el Senado de la República ratificó el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (núm. 189), adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo, donde se reconoce el trabajo doméstico remunerado como un trabajo con derechos laborales y establece medidas para impedir el abuso y la explotación hacia este sector. El Convenio 189 entró en vigor en julio de 2021, sus disposiciones tienen un rango constitucional.
Según el tipo de función del trabajo doméstico, las mujeres contribuyeron más en actividades como la alimentación, con 82.0 por ciento, y limpieza y cuidado de la ropa y calzado, con 78.1 por ciento. La participación de los hombres fue mayor en actividades como compras y administración del hogar, con 41.4 por ciento, y en ayuda a otros hogares y trabajo voluntario, con 35.4 por ciento.
En 2024, el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados fue de poco más de 8 billones de pesos. De ese total, los estados que aportaron una mayor participación fueron: México, con 11.6 por ciento; Ciudad de México, con 6.7; Jalisco, con 6.6 por ciento; Veracruz, con 6.3 por ciento, y Nuevo León, con 5.6 por ciento. Michoacán el 34.7 por ciento.
A continuación, el texto íntegro de las consecuencias hacia las mujeres ante la desigualdad en el trabajo doméstico de ONU Mujeres.
¿Qué consecuencias tiene para las mujeres la desigualdad en el trabajo de cuidados no remunerado?
El hecho de que las mujeres realicen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado en todo el mundo no solo les afecta a ellas, sino a todas y todos nosotros. El costo se mide en términos de tiempo, ingresos, pérdida de oportunidades y potencial.
Pobreza de tiempo: Las mujeres disponen de menos tiempo para el aprendizaje, el trabajo dignamente remunerado, el descanso o la participación ciudadana. A escala mundial, el 45 por ciento de las mujeres en edad de trabajar están excluidas del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidados no remuneradas, frente a tan solo el 5 por ciento de los hombres.
La penalización de la maternidad: la maternidad suele marcar un punto de inflexión en los ingresos de una mujer. En Europa, el 60 por ciento de la brecha salarial de género está vinculada a la maternidad, no porque las mujeres pierdan ambición, sino porque reducen las horas que dedican al empleo remunerado o lo abandonan por completo cuando los servicios de cuidado infantil son inasequibles y las políticas de licencia parental son inadecuadas. En el Reino Unido, una de cada tres madres de menores de cinco años se ha visto obligada a dejar un empleo remunerado debido a sus responsabilidades como cuidadora.
Pérdida de potencial: Cada hora adicional de trabajo de cuidados no remunerado reduce en un 38 por ciento las posibilidades de una mujer de acceder a un empleo remunerado y en un 34 por ciento sus opciones de acceder a la educación superior.
Estrés y agotamiento: las largas horas de trabajo doméstico y cuidado de otras personas, con poco tiempo de descanso y reconocimiento, dejan a muchas mujeres agotadas y al límite de sus fuerzas en lo que a menudo se denomina el desgaste de la persona cuidadora.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.
